Una mujer significativa en mi vida

Hablar de Valentina me llena de amor y ternura quizás porque era mi madre. Al recordarla miles de detalles vienen a mi mente pero me pedís tres nada más:

- Era una persona sencilla a la que le tocó vivir una parte de la historia de nuestro país que hizo de ella una persona  extremadamente fuerte y sensible a la vez.
- Su sonrisa era maravillosa, aún puedo cerrar los ojos y verla mirándome con ese rostro lleno de dulzura.
- Tenía unos preciosos ojos azules  y sus abrazos quitaban todas las penas.

Le encantaba leer, una de las pocas cosas que se llevo aprendida de la escuela cuando a los nueve años tuvo que empezar a trabajar. Su otra actividad preferida era coser,  todavía recuerdo el  interminable sonido de su  máquina de  coser.

¿Contar una acción memorable de ella? Ella era memorable. Recuerdo preparando mis oposiciones de magisterio con ella. Si, aunque parezca increíble. Tenía una energía  y paciencia inagotables, se sentaba a mí lado por horas y escuchaba mis ininterrumpidas retahílas de temas,  sin perder detalle, yo creo que ni pestañeaba por no molestarme.

Así era mi madre, hermosa por dentro y por fuera.

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